martes, enero 7

Año nuevo, corazón nuevo



Afortunadamente he pasado una navidad, un fin de año y un inicio de año, como tenía hace mucho sin pasarlo. Para los periodistas, los diciembres terminan siendo como para los comerciantes, un mes de muchísimo trabajo.

Cuando era reportera de calle para la televisión siempre había mucho trabajo, cubrir ventas de fuegos artificiales, eventos musicales, actos políticos, sin contar los diciembres en los que hay elecciones y todo parece más raro de lo que usualmente es en Venezuela. En esos años, que fueron 9, siempre trataba de convencer a mis jefes, de hacer algún trabajo del pesebre y del verdadero sentido de la navidad, que por suerte era visto con buenos ojos, y además noticioso, y yo lograba salirme con la mía de hacer algo que verdaderamente me gustaba en esa época.

Luego que decidí cambiarme de trabajo a algo “más tranquilo”, a los 6 meses de “tranquilidad” fui sorprendida con un ascenso que me llevó a uno de los retos más grandes de mi vida profesional. Tenía mucha responsabilidad por el trabajo en sí mismo y además por manejar un grupo de profesionales exitosos y competentes. Aquí tampoco tuve mucha tranquilidad en mis dos diciembres ahí, era una de esas empresas en las que el mes de diciembre es uno de los más importantes del año, así que, trabajo y más trabajo.

Como todo ciclo cierra por convicción o a empujones, este cerró a empujones pero, hoy a tan solo dos meses de haber cerrado el ciclo, estoy segura que no me alcanzarán los días de mi vida para dar Gracias a Dios por haberme empujado tan durísimo a poner esa cadena y ese candado.

En mi adultez plena, no había tenido posibilidad de vivenciar con tanta profundidad una navidad como ésta. Aún la vivo, todo está muy a flor de piel, sin embargo, me aventuré a escribir de esto ya que, paradójicamente he estado tan metida en este vivenciar que los temas de salud en mi mente tuvieron como un pause y le estoy dando permiso a mi mente para conectarse con mi corazón y empiece a sanar y cerrar ciclos y procesos antiguos, profundos y que necesitan ponerse su mejor pinta junto con un lacito, montarse en el barco y partir.

Si bien es cierto que diciembre parece ser un mes en el que el silencio se vende carísimo, en estos poquitos días libres que he podido disfrutar, gracias a Dios y a la generosidad de las personas con las que hago equipo, he logrado tener momentos importantes en los que, además del silencio, me he conseguido con que dentro de mi hay un borbotón de preguntas que buscan respuesta, respuesta espiritual que es la más difícil de todas. Borbotón es como un caldero grande, humeante, hirviendo y con muchísimas burbujas. Pero sin angustia. Quizás ese caldero en otra oportunidad me habría angustiado mucho pero en este momento, doy gracias porque la angustia no llegó sola, vino con una maleta de confianza y de fe, y estoy segura que todo estará bien.

Quizás también sea de las pocas optimistas que quedan por estos lados, aunque en medio de ese pensamiento optimista, que se repite en mi frecuentemente estos días, hoy, el día que escribo esta columna de estos silenciosos de enero, sonó el teléfono de la casa, era un familiar para dar el feliz año y entre sus deseos dijo “este año será exitoso para todos, estoy segura, fe y confianza”. Se me hizo un nudo en la garganta y dentro de mi dije “Enhorabuena, no soy la única ilusa”. Luego trancamos y me quedé pensando qué rumbo darle a esta columna.

Si de algo estoy segura, sin ánimos de señalar ni criticar y me voy a incluir, esa constante búsqueda que tenemos en todos lados, incluso en la adivinación, las cartas, etc., es básicamente la búsqueda de la paz interior, de sentir paz, de abandonar la angustia y el miedo. Es cierto que no se resuelve únicamente con fe y confianza, por las razones del entorno que todos conocemos, pero como dicen por ahí “la paz empieza por uno mismo”. Esos detalles trillados pero ciertos que rezan “si no te comes la luz verás como al de al lado, en un 80% le dará pena comérsela solo”; “si no quieres ver la calle sucia, no eches el papel por la ventana”; “si no quieres que tu hijo le pegue a sus amigos en el colegio, no le pegues tú a él en casa”, entre otros más, que si tú, yo, el vecino, el amigo del vecino, el maestro, el obrero, el policía, el del kiosco, si todos nos ponemos de acuerdo en ir aplicándolos, les aseguro que nuestra sociedad será distinta y mejor. Y lo bueno se convierte en una cadena, así como lo malo se ha convertido en una cadena. El bien combate el mal.

Hay muchas otras cosas que quisiera escribir aquí pero aún están muy frescas en este proceso que vivo y no quiero dañarlas escribiendo sobre cosas que aún están muy nuevas en mí y que no se ni ponerles palabras aún. Sin embargo, quise introducir el tema, deseando que alguno de ustedes mis lectores, esté pasando por el mismo proceso y me acompañe y deseando también que quien se sienta perdido, desorientado, en esa constante búsqueda en la que andamos en los últimos tiempos, se sienta acompañado también en estas palabras y animados a entregarse con fe y confianza a su dios.

Gracias por su compañía a través de estos años en el diario La Región, ahora podemos acompañarnos de lunes a viernes a las 8:30am por Meridiano TV, con mi programa Gente Saludable TV. Los espero. Hasta la próxima. Sonríe siempre.




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jueves, diciembre 12

Las enfermedades y sus explicaciones (y III)

Hoy finalizamos con las entregas de “las enfermedades y sus explicaciones”. Con todo lo antes expuesto queremos visibilizar la asociación que existe entre algunas enfermedades y diversos estados emocionales a través de los cuales podemos estar atravesando, sin notar, que nuestro cuerpo los somatiza enfermándonos de forma leve o grave.

Lo ideal es que aprendas a escuchar y entender tu cuerpo. A comunicarte con él como lo haces con los demás. Que entiendas que cada cosa que ocurre en él, tiene una explicación en tus acciones o pensamientos y que en la medida que eso cambie, te sentirás mejor, recobrarás la vitalidad y tu cuerpo te lo retribuirá además en energía y buena vibra.

Entender y cuidar a tu cuerpo que es tu templo, también pasa por comer saludable, hacer ejercicios y saber que cualquier cosa que esté fuera de esto, es auto-agredirte y agredir, además el funcionamiento óptimo de tu organismo.


Tartamudez: Inseguridad. Falta de autoexpresión, no se permite llorar.
Tiroides: Humillación. Siente que nunca puede hacer lo que quiere.
Tobillo: Representa la movilidad y dirección.
Torceduras: Cólera y resistencia. No querer moverse en cierta dirección.
Trombosis coronaria: Sentimiento de soledad y miedo. De no servir, creer que nunca lo logrará.
Tuberculosis: Alguien carcomido por egoísmo, posesivo, venganza. Sentimientos crueles.
Tumores: Nutre viejas heridas y genera remordimiento.

Ulcera Miedo: Creencia de no servir.
Urticaria: Pequeños miedos ocultos. Granos de arena que se convierten en montañas.
Uñas, morder: Frustración, se come a si mismo. Resentimiento con uno de los padres.

Vaginitis: Enfado con la pareja. Culpa sexual. Castigo a si misma.
Vegetaciones: Discusiones familiares. niño que se siente un estorbo.
Vejiga, mal: Angustia, aferrarse a viejas ideas. Miedo de aflojarse. Se siente irritado.
Venas varicosas: Está en una situación que le disgusta. Desánimo. Sensación de exceso de responsabilidad y de trabajo.
Verrugas: Pequeñas expresiones de odio. Convicción de fealdad.
Vértigo: Fuga de pensamientos, dispersión. Negativa a mirar.

Aquí algunas afirmaciones de Louise L. Hay y sus libros de sanación que te pueden ayudar a cambiar la sintonía de algunas emociones que experimentamos a diario:

Confío en el proceso de la vida. Estoy a salvo.
En mi vida, está obrando siempre la recta acción divina. Me amo y me apruebo. Todo está bien.
Permito que mis pensamientos sean libres. Lo pasado, pasado.
Estoy a salvo. Confío en el proceso de la vida.
Soy valioso, me amo y disfruto de mi mismo.
Reconcíliate con tus enemigos, aprende a quererles. El mundo es seguro y amistoso.
A través de mi se expresa la vida, puedo expresarme abiertamente.
No hay riesgo en estar vivo. Soy capaz de enfrentar mis problemas.
Fluyo suavemente con la vida y con cada experiencia nueva.
Me libero del pasado, me perdono, soy libre, confío en la vida, suelto, dejo fluir.
Aprende a aceptar tu ansia de amor y de sexo, tu femineidad y tus instintos.
Ahora escucho el mensaje que mi ansiedad me está lanzando. ¿Qué no va bien en mi vida?.
No hay peligro en sentir, me abro a la vida y estoy dispuesto a vivirla.
Dejo que la vida fluya alegremente.
Me abro completamente a la vida y al jubilo, elijo ver con amor.
Fluyo fácilmente con el cambio, mi vida está guiada por lo divino.
Decido amarme a mi mismo y aprobarme.
Opto por ser libre y hacerme cargo de mi propia vida.
Confío en el proceso de la vida, estoy a salvo.
Declaro la paz y la armonía en mi interior y con todo lo que me rodea.
Avanzo en la vida con soltura.
Me relajo y dejo que la mente se aquiete.
La vida es dulce, me libero del pasado.
Perdono con amor y me desprendo de todo el pasado. Soy capaz de expresar lo que soy y lo que llevo, y ser aceptado porque me acepto a mi mismo.
La vida es eterna y llena de alegría.
Perdono a todos y me perdono y perdono cualquier experiencia pasada.
Mi bien está en todas partes, estoy seguro y a salvo.
Soy capaz de resolver lo que la vida me presente y lograr mis metas.
No hay peligro en cambiar, el cambio es necesario. Ahora fluyo amorosamente con la vida.
Solo respondo al amor, a los pensamientos de amor, todo esta en paz.
Me libero de todos los miedos y confío en el proceso de la vida. Sé que la vida es para mí.
Todos mis deseos serán realizados, estoy en paz donde estoy.
Veo con los ojos del amor. Hay una solución armoniosa y yo la acepto.
Devuelvo el jubilo a al centro de mi corazón, expreso mi amor.
Estoy abierto a todo tipo de posibilidades receptiva y amorosamente.
Hoy experimentare la dulzura.
La asimilación y eliminación están en orden. Estoy en paz con....
Canalizo mi agresividad a través la creatividad, la entrega y el amor.
Soy valioso y digno de confianza, puedo hacerlo.
Aceptamos (los padres) a este niño con amor y comprensión.
Me amo y me apruebo. La vida me apoya y me ama.
Me desprendo del pasado. Soy libre y puedo avanzar con amor en el corazón.
Confío en el proceso de la vida que me da siempre lo que necesito.
A medida que renuncio al pasado, entran en mi interior lo nuevo, lo fresco y lo vital. Permito que la vida fluya a través de mi.
Soy digno de amor.


Para consultar la parte I y II de este artículo puedes visitar mi web www.gentesaludable.com.ve o mi blog www.jennymarques.blogspot.com.

También puedes sintonizarnos de lunes a viernes 8:30am por Meridiano TV en Gente Saludable TV. Sonríe siempre.


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Las enfermedades y sus explicaciones (II)

Continuamos con nuestro tema sobre las enfermedades y sus respuestas en las emociones...
Fatiga: resistencia, aburrimiento, falta de amor a lo que se hace.
Fibroides y quistes: alguien que cultiva resentimientos hacia su pareja.
Flebitis: cólera y frustración. Culpa a otros por la falta de alegría y limitaciones en su vida.
Fluidos, retener: miedo a perder algo.
Garganta: canal de expresión y creatividad.
Nudo en la garganta: miedo. Falta de confianza en la vida.
Problemas de garganta: incapacidad de hacerse valer. Que se traga su cólera. Negativa a cambiar.
Gases: ideas sin digerir.
Gastritis: incertidumbre prolongada. Sentimiento fatalista.
Genitales: representan lo masculino y lo femenino.
-problemas Genitales: de preocupación por no servir.
Gordura: deseo de protección. Hipersensibilidad.
Goteo nasal: llanto interior. Víctima.
Gripe: reacción a creencias negativas en masa. Miedo. Fe en la estadística.
Hemorroides: miedo a plazos establecidos. Cólera con el pasado. Miedo a aflojarse.
Hepatitis: resistencia al cambio. Miedo, cólera, odio.
Hernia: ruptura de relaciones. Tensión, carga.
Hernia discal: sensación de no recibir ningún apoyo de la vida. Indecisión.
Herpes: necesidad de castigo. Vergüenza pública. Rechazo de los genitales.
Hígado: asiento de la cólera y de las emociones antiguas.
-Problemas de Hígado: se autoengaña y se siente mal.
Hipertiroidismo: intenta complacer a los demás y nunca a el mismo.
Hombros: lleva las cargas de la vida
Impotencia: presión sexual. Tensión, culpa. Rencor a una pareja anterior. Miedo a la madre.
Indigestión: miedo visceral, terror, angustia.
Infección: irritación, cólera, fastidio.
Infección urinaria: se siente irritado, que culpa a los demás.
Inflamación: miedo. Que se sale de sus casillas.
Insomnio: miedo. Falta de confianza en el proceso de la vida. Culpa.
Laringitis: se siente tan furioso que no puede hablar. Miedo a hacerse valer.
Leucemia: convención de que todo es inútil.
Linfáticos, problemas: hay que volver a centrarse en lo esencial: amor y júbilo.
Mal aliento: ideas de cólera y venganza. Experiencias que las respaldan.
Mandíbula: cólera, resentimiento, deseo de venganza.
Manos: sostienen y manejan. Aferran y aflojan. Formas de enfrentar experiencias.
Mareo (viaje): miedo, sobre todo a la muerte, falta de control.
Meningitis: gran discordia familiar. Torbellino interior. Falta de apoyo.
Menstruales: rechazo de la feminidad. Culpa, miedo.
Migrañas: disgusto por dejarse llevar. Resistencia al fluir de la vida.
Miopía: miedo al futuro. Desconfianza de lo que vendrá.
Muñeca: representa el movimiento y la soltura.

Nariz: representa el reconocimiento de uno mismo.
Nausea: miedo. Rechazo a una idea o experiencia.
Nervios: representan la información. Son receptores informativos.
Nerviosa crisis: bloqueo de los canales de comunicación.
Neumonía: desesperación. Cansado de la vida. Heridas emocionales que no quiere curar.
Nódulos: resentimiento y frustración.
Oídos, dolor: que no quiere oír. Discusiones de los padres. Demasiado alboroto.
Ojos: representan ver claramente pasado, presente y futuro.
Páncreas: representa la dulzura de la vida.
Parálisis: temor, terror. Huida.
Parkinson: miedo intenso. Deseo de controlarlo todo y a todos.
Pechos: representan la maternidad y la ternura.
-bultos, quistes: sobreprotección, exageración de la actitud maternal.
Piel: protege nuestra individualidad. Órgano sensorial.
- problemas de piel: angustia, miedo. Se siente amenazado.
Piernas: nos llevan adelante en la vida.
Pituitaria: representa el centro de control.
Polio: celos paralizantes, deseo de detener a alguien.
Presión sangre: alta: Problema emocional antiguo no resuelto.
Presión sangre: baja: Falta de amor en la infancia. Derrotismo. Cree que nada sirve.
Próstata: miedos mentales, renuncia, presión y culpa. Siente estar envejeciendo.
Psoriasis: miedo de ser herido. Negación a aceptar los sentimientos propios.
Pulmón: representa la capacidad de inspirar la vida.
Quemaduras: cólera, alguien que arde de furia.
Quistes: no olvida los recuerdos dolorosos. Se pasa la película una y otra vez.
Raquitismo: desnutrición emocional. Falta de amor y seguridad.
Resfriado: confusión y desorden mental.
Respiración, mal: miedo o negativa a aceptar plenamente la vida. Se cree sin derecho a existir.
Reumatismo: se siente víctima. Amargura crónica. Falta de amor. Resentimiento.
Rigidez: pensamiento rígido.
Riñón, mal: críticas, decepción, fracaso. Vergüenza. Reacciona como un niño.
Rodilla, mal: orgullo y obstinación. Incapacidad a inclinarse. Miedo, inflexibilidad
Ronquidos: negativa obstinada a abandonar viejos modelos mentales.
Sangre: representa la alegría que fluye por el cuerpo.
Senilidad: regreso a la infancia. Exigencia de cuidado y atención. Escapismo.
SIDA: negación de sí mismo. Culpa sexual. Fuerte creencia de no servir.
Síndrome premenstrual: deja reinar la confusión y se deja a las influencias externas. Rechazo de los procesos femeninos.
Sordera: rechazo, aislamiento, obstinación.

Continuará…

Para consultar la primera parte de este artículo puedes visitar mi web www.gentesaludable.com.ve o mi blog www.jennymarques.blogspot.com. También puedes sintonizarnos de lunes a viernes 8:30am por Meridiano TV en Gente Saludable TV. Sonríe siempre.




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Las enfermedades y sus explicaciones (I)

En ocasiones escuchamos a algunas personas descifrar frente a nosotros cualquier enfermedad física, ligándola a una manifestación emocional. Investigando conseguí muchísima información, en especial una fuente muy importante que proviene del libro “Usted puede sanar su vida” de Louise L. Hay. En esta y en próximas columnas, voy a dedicarme a enseñarles algunas manifestaciones de dolencias, enfermedades o padecimientos, que para ella y muchos estudiosos del alma y el espíritu, tienen una verdadera respuesta en tú interior.

Es importante que analices, detectes lo que ocurre en ti y lo ataques de raíz para retornar a la plenitud.

Acne: desaprobación y no aceptación de sí mismo.
Acidez: miedo paralizante.
Adicciones: huida de uno mismo. Miedo. No sabe amarse.
Alergias: negación del propio poder.
Alzheimer: deseo de abandonar el planeta. Incapacidad de enfrentar la vida.
Amigdalitis: miedo. Emociones reprimidas. Creatividad sofocada.
Amnesia: miedo. Huida de la vida, incapacidad de autodefenderse.
Ampollas: resistencia, falta de protección emocional.
Anemia: carencia de alegría. Miedo. Cree no ser suficientemente bueno.
Angina: creencia intensa que no se es capaz de hacerse valer ni de pedir.
Anorexia: negación de vida. Rechazo y odio de uno mismo. Mucho miedo.
Apendicitis: miedo a la vida. Bloqueo del fluir.
Apetito en exceso: miedo. Necesidad de protección. Juzgar las emociones
Apetito bajo: miedo. Protección de si mismo. Falta de confianza en la vida.
Arrugas: pensamientos depresivos. Resentimiento con la vida.
Arteriosclerosis: resistencia, tensión, rigidez mental. Negativa a ver lo bueno.
Articulaciones: cambios en la orientación de la vida.
Artritis: sensación de no ser amado. Críticas a si mismo y a los demás, resentimientos.
Artritis dedos: deseo de castigar. Culpa. Se siente víctima
Asfixia miedo: atascado en la infancia. Desconfianza en la vida.
Asma: sensación de no tener derecho a respirar por su cuenta. Llanto suprimido. Creencia de que no es valioso y que se lo merece.
Asma en bebes: miedo a la vida. No quiere estar aquí.

Boca, llagas: palabras retenidas. Culpa
Bronquitis: dificultades en la familia. Discusiones, gritos.

Cabeza, dolor: autocrítica, que se invalida uno mismo. Miedo.
Cadera, dolor: miedo a tomar decisiones importantes. Miedo hacia donde avanza
Calambres: tensión, miedo, aferrarse, sujetar.
Cálculo biliar: amargura, pensamientos crueles, condenación, orgullo.
Calvicie: miedo, tensión, intento de controlarlo todo.
Canas: estrés, tensión nerviosa, esfuerzo excesivo.
Cáncer: herida profunda. Resentimiento. Autocrítica. No se quiere. Sensación de que la vida decepciona una y otra vez, que no va a cambiar.
Cándidas: sentimiento de estar muy dispersa. Frustración y cólera. Desconfianza.
Cataratas: incapaz de ver el futuro con alegría. Futuro sombrío.
Celulitis: atascado en sufrimientos de la niñez. Miedo a escoger su dirección.
Cerebro, tumor: obstinación. Negativa a cambiar antiguos modelos mentales.
Ciática: miedo del dinero y del futuro. Hipocresía.
Colesterol: obstrucción de los canales de júbilo. Miedo de aceptar la alegría.
Cólicos: irritación mental, Impaciencia.
Colitis: padres demasiado exigentes. Miedo a la opresión y a la derrota. Gran necesidad de afecto.
Conjuntivitis: enojo y frustración con lo que uno ve en la vida.
Corazón: representa el centro del amor y la seguridad
Corazón problemas: problemas emocionales antiguos. Falta de alegría. Endurecimiento del corazón. Tensión, estrés.
Corazón, ataque: sacar toda la alegría y el júbilo de su corazón ya sea por algún problema dinero, posición, etc.
Cuello: representa la flexibilidad. Capacidad de ver lo que hay detrás.
Cuello, problemas: negativa a ver otros aspectos. Terquedad. Inflexibilidad.
Cuello, rigidez: obstinación, Inflexible.

Desmayos: miedo que no se puede enfrentar. Pérdida de conciencia.
Diabetes: nostalgia de lo que pudo haber sido. Gran necesidad de controlar. Tristeza profunda. Ni resto de dulzura.
Diarrea: miedo, rechazo, huída.
Dientes, problemas: indecisión antigua. Incapacidad de descomponer las ideas para analizarlas y decidir.
Dolor continuo: nostalgia de amor y de ser abrazado.
Dolores muchos: culpa, la culpa siempre busca castigo.

Edema: no querer desprenderse de algo o alguien.
Encías sangran: falta de alegría en las decisiones que se toman.
Enfermedades crónicas: negativa a cambiar. Miedo al futuro. Inseguridad.
Enuresis: miedo a uno de los progenitores, especialmente al padre.
Epilepsia: sentimiento de persecución y de enfrentamientos intensos. Rechazo de la vida. Violencia autoimpuesta.
Erupciones: irritación por demoras. Manera de llamar la atención.
Escalofríos: contracción mental, alejado y retraído. Deseo de que le dejen en paz.
Espalda: representa el apoyo de la vida
- parte alta: falta de apoyo emocional, sensación de no ser querido. Retención de amor y ruptura de lazos familiares.
- parte media: culpa, atascado en el pasado, se ve como una carga.
- parte baja: miedo a quedarse sin dinero.
Espinillas: alguien que se siente sucio y no querido.
Esterilidad: miedo y resistencia ante el proceso de la vida
Estómago: contiene el alimento. Digiere las ideas.
Estomago problemas: miedo. Incapacidad de asimilar lo nuevo.
Estreñimiento: negación a renunciar a viejas ideas. Atasco en el pasado.


Continuaremos.

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domingo, noviembre 24

Cómo la anorexia y la bulimina afectan los dientes

Los trastornos alimenticios como anorexia y bulimia afectan al 15% de los adolescentes y es más frecuente en mujeres. Aclarando un poco los conceptos, la anorexia se caracteriza cuando las personas sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal.  En el caso de la bulimia, quien la padece come en exceso y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Estas dos enfermedades pueden alternarse o sucederse.


Nos preguntamos ¿Cómo pueden afectar los dientes estos trastornos alimenticios?

Estos trastornos tienen un efecto de tipo químico y mecánico, el esmalte se ve afectado por ataques de ácidos, generalmente por el vómito se ven afectadas las caras internas de los dientes, produciendo un desgaste del esmalte y exponiendo la dentina que es un tejido bajo en calcio y menos duro. El diente se desgasta de forma biselada y va perdiendo altura.

También la cara externa de los dientes se ve afectada por el alto consumo de bebidas acidas. Las caras oclusales se ven afectadas ya que la calidad de la saliva no es buena por insuficiente nutrición y dieta poco balanceada, además el ph de la saliva no logra neutralizar la acidez bucal.

Las encías es otro de los tejidos bucales afectado ya que se retraen por los ataques de ácidos y el cepillado agresivo, ya que lo que sufren este tipos de trastornos se cepillan los dientes entre 10 ó 15 veces al día para controlar el mal aliento generado por los trastornos gastrointestinales y por el mal sabor que deja el vómito.

La caries se instaura fácilmente por lo mencionado anteriormente además la dieta es alta en azúcar cuando viven crisis compulsivas, y consumen refrescos o leches azucaradas para vomitar.

Para estos pacientes se recomienda que luego de los episodios de vómitos, enjuagarse la boca solo con agua. Los cepillos eléctricos son recomendados ya que la presión que ejerce sobre los dientes es menor a la que ejercen los pacientes manualmente. Acudir al odontólogo en caso de que los dientes se encuentren desgastados, para recibir el tratamiento adecuado (carillas, resinas, coronas) sustituyendo el tejido dañado y mejorar la salud bucal



Gabriela Nogales
Odontólogo
@GabrielaNogales

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