jueves, agosto 27

Ensalada de batata y merey


Preparación sencilla y rápida de elaborar y completa, ideal para acompañar una preparación a base de carne, pollo o pescado. Fuente de fibra y de grasas saludables.



INGREDIENTES
-          2 tazas de batata cocida al vapor
-          2 cucharadas de merey entero o triturado (20 gramos)
-          1 diente de ajo finamente picado
-          1 cucharada de perejil finamente picado
-          1 cucharada de aceite de oliva o aceite de maíz
-          Sal y pimienta al gusto



PREPARACIÓN
Cocine al vapor las batatas agregue sal. Luego de cocidas colóquelas en un tazón y rocíe el resto de los ingredientes, coloque el aceite y pimienta y unifíquelos y estará listo para comer. 



RENDIMIENTO
2 Raciones. 



APORTE NUTRICIONAL
205 calorías por porción. 





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martes, agosto 11

¿Aburrido de tu pareja?

Muchas cosas nos dicen cuando arrancamos una relación, en especial cuando nos casamos. Mitos, cuentos, experiencias ajenas, todo el mundo quiere darte un consejo distinto, incluyendo aquellos que son fatalistas sobre la duración de la relación. 

Tener presente que todo depende de cuán comprometidos estén ambos dentro de la relación, será primordial para sobrevivir a lo inconvenientes. 

A continuación les presento extractos de un artículo de la sexóloga puertoriqueña Alessandra Rampolla sobre este tema. 

“Si pasas los tres meses lo lograste”. ¿Cuántas veces habremos escuchado esa frase de boca de una amiga? Pues, algo de cierto hay en ella… Durante los primeros cien días de relación la pareja vive en un clímax constante. No pueden quitarse ni los ojos ni las manos de encima. Y todo conduce al mismo lugar; la cama. Si el sexo es bueno, en ese tiempo poco importa si somos capaces de compartir otra cosa fuera de la habitación. A su vez que ciertos hábitos raros o inusuales del otro, pueden parecernos tiernos, ¿pero qué sucederá cuando la pasión le ceda su lugar a la razón?.

Una investigación realizada por la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Nueva York, estudió cómo reaccionaba el cerebro de un grupo de recién enamorados, hombres y mujeres, cuando se les mostraba una foto de su persona amada. ¿El resultado? Una intensa activación del circuito del placer, incendiado por dosis extraordinarias de hormonas que explicarían las respuestas típicas del enamoramiento. Liberación de dopamina, hormona responsable de la sensación de placer; testosterona y estrógenos, que aumentan la libido; norepinefrina, causante del estado de insomnio, la pérdida de apetito, ansiedad y taquicardia; y vasopresina, que se activa durante el contacto sexual. A la vez que los niveles de serotonina, un neurotransmisor con efecto calmante, caen en picada durante los primeros 100 días y se produce una especia de apagón en la corteza pre frontal, una de las áreas encargadas del sentido común y de la capacidad para discernir entre conveniente e inconveniente. Esto explicaría por qué perdemos los estribos y nos dejamos llevar por el placer…

Sin embargo, una vez que pasamos los cien primeros días, la pasión cede su lugar al juicio. Y ese hábito del otro que en su momento considerábamos tierno comienza a molestarnos, por ejemplo. Así como el hecho de no tener otros puntos en común, como la cama, nos pesa y nos damos cuenta de que una pareja necesita algo más para sostenerse. ¡O bien puede suceder todo lo contrario! Y descubrimos que nos gustaría mantener una relación a largo plazo. De ser así, pasaremos a la intimidad.

Si bien cien días son pocos para el amor, se irá generando un vínculo de confianza, el contacto físico estará más cargado de sentimientos e irá perdiendo un poco ese tinte carnal. Sería interesante que pudieran convivir la pasión de la primera hora con la convivencia y el amor responsable, ¿verdad? ¡Nada es imposible! Pero requiere de cierto trabajo. Miren estos consejitos para que el fuego de los primeros cien días siga vivo indefinidamente:

- No caer en el desaliño, ni el desgano, ni la ordinariez tanto propios como en el trato hacia nuestra pareja.
- Mantener los gestos vehementes e impulsos de los primeros cien días.
- Crear el ambiente adecuado al momento de tener sexo con detalles, bellas palabras y un trato exquisito.
- Hacer que nuestra pareja se sienta segura y sentirnos seguras con ella.
- Estar siempre dispuestos para pasarla bien, para divertirnos y reírnos.
- Sorprender, sorprender, ¡y sorprender!
- Animarse al lenguaje hot. Hay quienes prefieren palabras más fuertes y quienes, más cariñosas. Puedes decirlas en la cama, mandarle un mensajito de texto o por teléfono. ¡Hoy contamos con tantísimos medios!
- Comunicar los deseos y preocuparse por averiguar los de nuestra pareja.
- Estar abiertos a experimentar.
- Sacarte de la mente cualquier complejo sobre tu físico y disfrutar.

Pueden poner en práctica algunas metas personales para mantener la llama encendida:
- Mente positiva: focalízate en lo positivo porque lo negativo, poco a poco, tiende a teñir con su negatividad incluso las cosas que están bien. Además, ¿qué tiene de erotizante una persona que vive quejándose? ¡¡¡Nada!!! Nuestro apetito sexual se alimenta de lo positivo. Si te la pasas todo el día refunfuñando tampoco tendrás ganas de lanzarte sobre tu pareja al final del día.

- Recupera el tiempo perdido: haz una lista con todas las actividades que realizas a diario y calcula cuánto tiempo te lleva cada una de ellas. Luego, haz otra lista con aquellas cosas que te gustaría hacer, pero que no encuentras el momento, y estima cuánto tiempo te llevarían. ¡Incluye el sexo!. 

- Mantente en forma: el ejercicio te hará sentir sexy y con energía.

- Prohibido ver televisión en el cuarto: enemigo número uno de la intimidad.

- Prioriza a tu pareja: no te sientas culpable si no le dedicas tu tiempo exclusivo a tus hijos, necesitas espacio específico y especial para estar en pareja, a solas y sin interrupciones. 

- Planifíquense: hacer agenda de escapadas a solas es súper útil cuando se tienen hijos o se vive en casas familiares. Hagan planes y cúmplanlos al pie de la letra, desconectados de la rutina. 

Con pequeños arreglos, se pueden lograr espacios muy satisfactorios en pareja.
Escríbeme: gentesaludableradio@gmail.com. Sonríe siempre. Hasta la próxima.
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Sexo para adolescentes


El sexo y la sexualidad de los hijos es un dolor de cabeza para los padres. No saben cómo entrarle al tema, qué decir, cuándo, en qué tono, es un completo y gigante signo de interrogación que la mayor parte del tiempo atemoriza y enmudece a la mayoría de los padres.

Lo principal debe ser documentarse, tener mucha información o al menos la necesaria para poder responder cualquier pregunta airosamente. Esto también te permitirá no dar detalles de más en la etapa que no sea necesaria y usar el lenguaje apropiado de acuerdo a cada edad. Los niños por ejemplo necesitan información sobre su sexualidad puntual y precisa, distinta a la que necesitan los adolescentes que, irremediablemente, ya están expuestos a muchos detalles y adicional a eso, a las propias hormonas haciendo efervescencia en el cuerpo. 

Amber Madison, autora del libro “Cómo hablar de sexo con los adolescentes para que te escuchen”, da algunas herramientas importantes que la web ABC de España precisó de una forma muy creativa y directa, aquí se las presento y deseo que sean de mayor utilidad.

Sea un padre con presencia en la vida de sus hijos. Si usted está implicado en la vida de sus hijos, tiene el 90% de la batalla ganada. No se puede aparecer de repente, ponerse a hablar con ellos sobre sexo y esperar que les escuchen. Por eso, lo primero que hay que hacer es abandonar la idea de posponerlo todo hasta que sus hijos empiecen a salir con su primera pareja. No hay forma de cubrir estos temas en una sola conversación.

Elegir el momento. Algo tan inocente como un enamoramiento con 13 años podría ser una buena oportunidad para hablar de lo que pasa cuando ese sentimiento no es correspondido y así construir la confianza necesaria sobre asuntos que tienen que ver con las relaciones sentimentales y la actividad sexual.

Supere la propia vergüenza. No hablar de sexo con los hijos es una verdadera negligencia que traerá consecuencias en la vida real.

Elija el tono. Si son capaces de hablar de una forma serena y tranquila, la experiencia será más cómoda para todos.

Acepte la incomodidad. Si están muy nerviosos y actuar no es su fuerte, entonces la mejor opción es reconocer desde el principio lo incómoda que les resulta la situación.
Cómo sacar el tema. Sentarse frente a frente es una situación intimidante. Espere a un momento que ayude a tener este tipo de conversación como, por ejemplo, un viaje en coche. Nadie puede levantarse y huir, y además tendrán la excusa perfecta para evitar el contacto visual.

Formas de empezar la conversación: Como regla principal, la autora recomienda dejar de lado cualquier frase que parezca sacada de un manual de psicología barata. Sea imaginativo. Saque el tema a colación a partir de una letra de una canción, tras ver una película, un anuncio, una noticia de la televisión e incluso rememorando la propia juventud.

Utilice terminologías acordes con la edad, pero no les hable como niños pequeños, ni se ponga en el otro extremo y utilice su lenguaje. Ustedes son sus padres, no sus amigos.

Haga afirmaciones generales. No personalice en la figura de su hijo, para no atacarle directamente. Así no se pondrá a la defensiva.

Procure que sea una conversación, no un sermón. Animen a sus hijos a intervenir. Escuchen también los pensamientos y dudas de los adolescentes, así tendrán una idea más precisa de lo que les preocupa.

No de respuestas apresuradas. A veces ni un padre sabe la respuesta, y tiene que darse un tiempo para investigar o reflexionar y retomar el tema en otro momento. Pero no se olviden de la promesa y vuelvan sobre el tema.

La web efesalud.com ofrece algunos consejos:
La educación se basa en un desarrollo equilibrado entre el cuerpo y la mente. Por ello hay que alimentar a los niños física e intelectualmente: con deporte y actividades culturales, por ejemplo.

Los padres deben educar en un sentido integral, en todos los aspectos. Mejor no delegar facetas de la educación en los abuelos, la escuela o los amigos. Si lo hacemos, podemos llevarnos desagradables sorpresas.

Los niños no se traumatizan con el sexo si les transmitimos amor y naturalidad. Al contrario: la prohibición, coacción, ocultación o muestra del sexo como algo sucio y pecaminoso genera traumas y rebeldía.

No hay nadie como los padres para saber cuándo su hijo está preparado para tener relaciones sexuales sanas, siempre que lo conozcan bien y la comunicación sea fluida.

Hay que saber poner límites para que los hijos no tengan relaciones sexuales sin estar preparados. Si les inculcamos valores y una educación sexual sana y realista desde pequeños, no hace falta imponer nada.

Abordar un problema a tiempo evita males mayores. Si esperamos, el resultado será peor.

Los niños crecerán con seguridad si hay una buena comunicación desde la infancia. Será su guía para enfrentarse a la vida y prevenir riesgos en las relaciones sexuales.

La cercanía con los hijos es imprescindible. Hay que aguantar el ‘chaparrón’ de la rebeldía propia de la adolescencia. En momentos cruciales, recordarán las palabras y buen criterio de sus padres.

No hay que meterles miedo en temas de sexualidad, pero deben saber que existen riesgos. Conocer es prevenir.

Si hay problemas, debemos estar ahí para ayudarles. Hacer que se sientan culpables sólo aporta temor y más dolor del que ya les causa esa situación de por sí.

Puedes escribirme a gentesaludableradio@gmail.com. Hasta la próxima.
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